El decreto que prohíbe los vuelos domésticos entre destinos conectados por un trayecto de tren de menos de dos horas y media entró este martes en vigor en Francia. La norma supondrá la eliminación de las rutas aéreas entre París y ciudades como Nantes, Burdeos o Lyon, ya que, como avanza el Ministerio de Transportes en un comunicado, “el servicio ferroviario permite realizar el trayecto en menos de dos horas y media”. Ciertos sectores del activismo climático francés han criticado que la prohibición no es suficiente, y que debería ir más allá.
El ministro de transportes francés, Clement Beaune, ha afirmado en su cuenta de Twitter que la publicación de la norma es “una gran señal y una primicia mundial”: “Conseguir la neutralidad de carbono supone reforzar intensamente nuestra acción en materia de descarbonización de los transportes, que representan el 30% de las emisiones”, ha indicado Beaune en el comunicado. “Mientras que luchamos sin descanso para descarbonizar nuestro modo de vida, ¿cómo justificar el uso del avión entre las grandes ciudades que gozan de enlaces regulares, rápidos y eficaces en tren?”, se ha preguntado el ministro.
🌳 Ce matin, l’interdiction des lignes aériennes en cas d’alternative de moins de 2h30 en train devient réalité.
C’est un signal majeur et une 1ère mondiale ! On continue ! pic.twitter.com/rizee5snPJ
Según el tercer informe medioambiental de la aviación europea, que se realiza cada tres años, las emisiones de CO₂ de los aviones que despegaron desde el espacio europeo aumentaron entre 2005 y 2019 un 34%, hasta los 147 millones de toneladas. El reporte, elaborado por la Agencia Europea de la Seguridad Aérea (EASA) y presentado el septiembre pasado en la Comisión Europea, prevé que la tendencia, si no se toman medidas, podría seguir al alza hasta llegar a los 188 millones de toneladas en 2050. Esto es, un 28% más aún que en 2019.
La Asamblea Nacional francesa dio los primeros pasos para aprobar el texto en abril de 2021, en pleno descenso del tráfico aéreo por la pandemia del covid. La medida tiene su origen en los trabajos realizados por la Convención Ciudadana para el Clima, la asamblea organizado por el Ejecutivo de Emmanuel Macron en 2021 con ciudadanos elegidos por sorteo para abordar las políticas climáticas. La propuesta inicial buscaba prohibir los vuelos domésticos entre destinos que estuvieran conectados por viajes en tren de menos de cuatro horas de duración.
Cuando el decreto llegó a la Asamblea, la industria aérea francesa criticó la medida, argumentando que, en plena recuperación de la pandemia, no era el momento más propicio para prohibir la mayoría de vuelos domésticos. Esta medida coincidió, paradójicamente, con la inyección de 4.000 millones realizada por el Estado francés en la aerolínea Air France —que lo convirtió en su primer accionista—, el mayor operador de vuelos domésticos en Francia.
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Un año después del comienzo del proceso legislativo, la cuestión de los vuelos domésticos en Francia volvió al centro de la atención mediática cuando, en septiembre del año pasado, la estrella del Paris Saint Germain Kylian Mbappé se riese a carcajadas después de que un periodista le preguntase si se planteaba tomar un tren en vez del avión para desplazarse a partidos cercanos.

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