Zapatos, ropa, objetos personales y restos humanos son parte de los secretos visibles que guarda el Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, donde colectivos aseguran que en el lugar operaba un "campo de exterminio y entrenamiento". Activistas denunciaron que las autoridades supuestamente habrían manipulado las evidencias encontradas, mientras que otros consideran que ya están en resguardo. ¿Qué papel juega la defensa de los derechos humanos en este tema? María Luisa Aguilar, subdirectora del Centro de Derechos Humanos Agustín Pro-Juárez (PRODH), analizó el asunto en Perspectivas.

hace 1 año
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