Una oleada de drones ha golpeado Moscú un día después del último ataque masivo que alcanzó Kiev, la capital de Ucrania. La respuesta este martes a la ofensiva rusa, en el decimoquinto mes de la invasión de Ucrania, se ha centrado en la capital del río Moskvá como blanco de una acción coordinada que, si bien solo ha dañado levemente unos edificios residenciales, abre un capítulo nuevo en la guerra. Moscú ha despertado en el inicio del esperado verano con la noticia de que varios drones —entre 10 o 20, según las fuentes de varios medios rusos; ocho, según el Ministerio de Defensa— habían caído sobre su territorio. En total, dos personas han necesitado atención médica, aunque no ha habido heridos, según el alcalde de la capital, Serguéi Sobianin. “De acuerdo a la información de los servicios médicos de la ciudad, ninguno de los vecinos de las viviendas dañadas por los aparatos aéreos no tripulados resultó gravemente herido”, ha manifestado el edil en su perfil en las redes sociales.
Al menos dos bloques del extremo suroeste de esta gigantesca ciudad han sido alcanzados por los drones. En las imágenes difundidas en las redes rusas de estos ataques se puede apreciar ventanas rotas y la parte superior de uno de estos edificios quemada. Uno de ellos, en la calle Profsoyúznaya 98, dentro del último anillo de la metrópolis, y el otro en la calle Atlasova del distrito Nuevo Moscú, al otro lado de la autopista. “Los vecinos han sido evacuados por medidas de seguridad”, ha informado Sobianin. “Inmediatamente después de acabar su trabajo los servicios especiales, los residentes podrán regresar a sus apartamentos”, ha anunciado el alcalde, que subrayó que los dos inmuebles han sufrido “daños menores”.
Vista de los daños ocasionados por un dron en un inmueble de Moscú este martes.MAXIM SHEMETOV (REUTERS)Se trata del primer ataque con drones a gran escala que vive la capital en la guerra. Moscú ya fue consciente por primera vez de que podría ser blanco de estos aparatos el pasado 3 de mayo, cuando dos drones alcanzaron el tejado de uno de los edificios del Kremlin, el Palacio del Senado, sin provocarle daños reseñables. Rusia acusó entonces a Ucrania de intentar asesinar a Vladímir Putin, aunque el presidente ruso reside a las afueras de la capital y rara vez acude al complejo.
No todos los aparatos fueron derribados pese a que la capital se encuentra a más de 800 kilómetros de distancia de la frontera ucrania. “Los residentes de algunas áreas de la región de Moscú pudieron escuchar esta mañana los sonidos de las explosiones: esta es nuestra defensa aérea. Varios drones fueron derribados al acercarse a Moscú”, fue el mensaje con el que el gobernador de la región, Andréi Vorobiov, intentó tranquilizar a los vecinos que fueron testigos del ataque.
Según la información del Ministerio de Defensa ruso fueron ocho los drones que tomaron parte en esta nueva incursión sobre su territorio. “Todos fueron alcanzados. Tres de ellos fueron suprimidos por sistema de guerra electrónica: perdieron el control y se desviaron de sus objetivos. Cinco más fueron derribados por el sistema de misiles y cañones antiaéreos Pantsir-S en la región de Moscú”, ha asegurado el organismo a través de un comunicado.
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A pesar del incidente, los aeropuertos de la región operan con normalidad, según la agencia del transporte áerea rusa, Rosaviatsia. En un incidente similar ocurrido el pasado 28 de febrero se cerró durante unas horas el espacio aéreo de San Petersburgo, región de Leningrado, por la detección de un aparato aéreo no identificado. Aquel mismo día, la región de Moscú informó de la destrucción de varios drones sobre su territorio.
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