Sam Bankman-Fried tenía este martes una cita en su agenda para declarar ante una comisión del Congreso de Estados Unidos. Iba a hacerlo virtualmente, desde las Bahamas, pero ya no se le espera. El multimillonario arruinado de las criptomonedas, fundador del mercado FTX, que ha entrado en bancarrota, ha sido detenido este lunes en Bahamas, según ha anunciado su Fiscalía General en un comunicado. La detención “se ha producido tras la recepción de la notificación formal de Estados Unidos de que ha presentado cargos penales contra él y es probable que solicite su extradición”, ha dicho.
A raíz de la notificación recibida y del material aportado con la misma, se consideró apropiado que el fiscal general solicitara la detención del conocido por sus iniciales como SBF y lo mantuviera bajo custodia, explican las autoridades de Bahamas. “En el momento en que se presente una solicitud formal de extradición, Bahamas tiene la intención de tramitarla sin demora, de conformidad con la Ley de Extradición de Bahamas y sus obligaciones en virtud de tratados con Estados Unidos”, añade. El Departamento de Justicia de Estados Unidos no ha hecho públicos aún los cargos contra él, pero se espera que lo haga este martes.
El propio primer ministro de Bahamas, Philip Davis, ha incluido una declaración en el comunicado: “Bahamas y Estados Unidos comparten el interés de exigir responsabilidades a todas las personas relacionadas con FTX que puedan haber traicionado la confianza pública e infringido la ley”, señala. Aparte de los cargos penales formulados por Estados Unidos, Bahamas continuarán sus propias investigaciones reglamentarias y penales sobre el colapso de FTX con la cooperación de sus socios y reguladores de Estados Unidos y de otros países, ha añadido Davis.
FTX se convirtió en uno de los principales mercados de criptomonedas del mundo e hizo multimillonario a su fundador. A los 29 años, Sam Bankman-Fried tenía una fortuna estimada de 22.500 millones de dólares. Un año después vio evaporarse toda su riqueza en cuestión de días. FTX entró en una crisis de liquidez y se declaró en bancarrota el pasado 11 de noviembre después de que los inversores retirasen miles de millones de dólares y de que la firma Binance se echase atrás antes de cerrar un acuerdo para rescatarla. La caída de FTX ha provocado un efecto contagio en otras firmas del sector.
Sin registrar
La plataforma global de negociación de criptodivisas fue cofundada por Bankman-Fried y el exdirector de tecnología, Gary Wang, en 2019. FTX permitía a los usuarios comprar, vender, mantener y prestar diversas criptodivisas, así como negociar con derivados de margen de estas criptodivisas. En su punto álgido fue el tercer mayor mercado de criptomonedas en términos de volumen diario de operaciones, solo por detrás de Binance y Coinbase. Se valoró en 32.000 millones de dólares en sus recientes rondas de financiación. Tiene su sede en las Bahamas y antes la tenía en Hong Kong. Bankman-Fried también era propietario y fundador de Alameda Research (Alameda), una empresa de negociación de criptoactivos y capital de riesgo, fundada en 2017. Ni FTX ni sus filiales estaban registradas ante la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos (la SEC).
Sam Bankman-Fried, hijo de dos profesores de Derecho de la Universidad de Stanford, ha reiterado en diferentes entrevistas a medios estadounidenses que él no ha cometido ningún fraude, pero el Departamento de Justicia lleva tiempo investigándole y analizando la posibilidad de presentar cargos penales contra él. Otros reguladores también le tienen en el punto de mira.
Cuando SBF dejó la dirección del fallido mercado de criptomonedas, el nuevo responsable, John Ray III, se encontró un panorama desolador. Pese a haber sido el liquidador de Enron y de otras empresas en dificultades, declaró al juzgado que lleva la bancarrota: “Nunca en mi carrera he visto un fallo tan completo de los controles corporativos y una ausencia tan completa de información financiera fiable como la que se produjo aquí”. Y añadió: “La concentración del control en manos de un grupo muy reducido de individuos inexpertos, poco sofisticados y potencialmente comprometidos, […] no tiene precedentes”.
El escrito del liquidador ante el juzgado es una antología de disparates corporativos a cargo de Bankman-Fried y sus socios, de quienes se sospecha que utilizaron fondos de sus clientes para realizar operaciones de alto riesgo, usando como garantía los activos digitales que tenían en su plataforma. El mercado tiene más de un millón de acreedores y su pasivo está entre los 10.000 y los 50.000 millones de dólares.
John Ray III se ha encontrado con que no sabe cuánto dinero tiene el grupo, cuáles son sus deudas ni quiénes los empleados, una firma sin cuentas fiables, en la que los desembolsos se aprobaban en chats mediante emoticonos, sin medidas de seguridad, sin control de sus activos digitales, sin registro ni documentación de sus activos e inversiones y con sospechosas salidas de dinero sin identificar. El liquidador cree que FTX ha usado fondos del grupo en las Bahamas para comprar casas y otros artículos personales para empleados y asesores.
La Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos había convocado una sesión especial para este martes para indagar la caída de FTX. El primer invitado es John Ray III. Después debería haber declarado Sam Bankman-Fried.
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