Rivero: “Desistí de la operación para entrar en el BBVA cuando ví arder la Torre Windsor”

hace 5 años 224
El expresidente de Sacyr, Luis del Rivero. EfeEl expresidente de Sacyr, Luis del Rivero. Efe

Luis del Rivero, expresidente de Sacyr, cuando la constructora trató de hacerse con el control del consejo del BBVA entre 2004 y 2005, compareció este miércoles a petición propia, como testigo, ante la Audiencia Nacional que investiga las actuaciones del comisario jubilado José Manuel Villarejo en relación con esta entidad financiera, en una pieza separada del caso Tándem que investiga las actuaciones de Villarejo. A lo largo de una hora, el empresario describió su versión de por qué fracasó el intento de tomar hasta un 24,9% del capital del BBVA aportando ante el juez una versión desconocida: Ordenó vender el 3,16% de las acciones del BBVA tres días después de ver arder el edificio Windsor en Madrid.

Del Rivero dijo que no quería hacer imputaciones o acusaciones directas, pero sí ha establecido una relación entre el incendio de la torre de oficinas que estaba situada en la zona financiera de Madrid y el expresidente del BBVA, Francisco González, ya que en ese edificio estaba la sede de Deloitte, la auditora que guardaba los documentos de la venta de FG Valores a Merril Lynch, una operación que estaba siendo investigada por la Fiscalía Anticorrupción por posibles deficiencias contables en la sociedad de valores del banquero. Tras el incendio, no se pudieron entregar los documentos, de los que no había más copias, según la consultora, y el caso quedó archivado. Ni las investigaciones de la policía, ni de la justicia, pudieron demostrar nunca que el incendio fuera intencionado, ni tampoco que el incidente tuviera alguna relación con la destrucción de documentos que sugiere Del Rivero.

A preguntas de su abogado, explicó que el sábado 12 febrero de 2005, tras ver el arder el edificio Windsor, decidió hablar con el banco que le financiaba la operación, Société Générale, para anular el préstamo. Reunió de urgencia al consejo de Sacyr el lunes, y el martes 15 de enero ordenó la “colocación acelerada de las acciones del BBVA” que se vendieron en un día. “Desistí hacer la operación cuando vi arder la Torre Windsor”, resumió pese a no aportar pruebas sobre la relación entre FG y el incendio.

Fuentes conocedoras de la operación recuerdan que Del Rivero vendió porque le vencían las opciones sobre las acciones del banco. Y reprochan al constructor de querer entrar en el banco sin poner dinero y de urdir una operación política para llegar al consejo.

Desaparición de documento en el incendio

La Fiscalía Anticorrupción le pidió que aclarara la relación entre un hecho y otro. Con imprecisiones, Rivero dijo que para él, el incendio fue una demostración de cómo se pueden hacer desaparecer documentos porque era de dominio público, “y el consejo de Sacyr lo sabía, que Anticorrupción investigaba los papeles de la compra de FG Valores por parte de Merril Lynch”.

¿Por qué le podía afecta a su operación?, interrogó el fiscal. Rivero recordó el ambiente que vivía aquellas semanas y “los brutales ataques que recibió el 28 enero cuando el diario El Mundo, en portada, me acusó de delitos ecológicos y del robo de agua en Murcia, noticias falsas que fueron replicadas por más confidenciales. Luego supimos que Villarejo había entrado en un juzgado de Murcia y sacó esa historia que acabó sin afectarme a mí...y hubo más ataques a varios de los que participamos”.

Ante la insistencia del interrogador, añadió que aunque los papeles de Merril Lynch “no tenían relación con nosotros, sí con [Francisco] González porque eran sus documentos los que estaban en la sede de Deloitte que se quema. Nosotros vinimos a hacer un negocio, no a hacer una guerra, así que decidimos irnos, aunque no quiero hacer imputaciones”.

La Fiscalía le insistió en la relación del citado hecho y la teoría de Rivero: “La operación no era una guerra a muerte y luego ve el incendio mientras nos ponen a caldo todos los días algunos periódicos, la investigación de la fiscalía y el edificio quemado...” e hizo otro relato de los enfrentamientos públicos del expresidente González por su intento de entrada al banco. “Decidimos retirarnos. Di orden de venta acelerada, con permiso consejo y un descuento 3%, pero logramos un beneficio de 148 millones”.

Rivero: el problema no fue Solbes ni el Banco de España

En contra de lo afirmado hasta ahora por los protagonistas de esta historia, Rivero sostiene que no fue el rechazo del Banco de España ni del entonces ministro de Economía, Pedro Solbes, lo que le hizo desistir de su entrada en el consejo del BBVA para establecer un nuevo organigrama de mando. De las primeras personas a las que Del Rivero consultó fue José María Aznar, en mayo en 2004, poco después de perder las elecciones, según su relato ante el juez.

Fue en una comida en casa del empresario Juan Abelló. “Aznar era la cabeza visible del PP” y según Del Rivero, no puso problemas a la compra, pese a que implicaba la entrada en un banco que estaba en Telefónica, Iberdrola y Repsol.

El primer paso oficial del intento de entrada en el BBVA fue la reunión que mantuvo, “en mi despacho de Sacyr” con José Ignacio Goirigolzarri, entonces consejero delegado de esa entidad y hoy presidente de CaixaBank. Solo ha dicho que el ejecutivo vasco le fue a ver a su despacho el lunes 22 de noviembre de 2004. Posteriormente, en una fecha no determinada, Manuel Conthe, presidente entonces de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), llamó conjuntamente a Goirigolzarri y Rivero, según la versión de este último, para que le aclararan la operación por las informaciones contradictorias que se estaban publicando.

Después llegó la visita al supervisor. Afirma que el subgobernador del Banco de España, Gonzalo Gil, al que contaron en primer lugar la operación el 26 de noviembre de 2004, la vio bien. El 29 de noviembre, cuando visitaron a Jaime Caruana, gobernador en aquella época, comprobaron que tenía una posición reticente.

No obstante, relacionó la postura “restrictiva” de Caruana con González: “Le recuerdo que ese señor ahora es consejero del BBVA y que cesó a todos los consejeros de la rama vasca del ese banco”. Más adelante, añadió que los inconvenientes del Banco de España estaban relacionados con aspectos contables por la consolidación de las cuentas del banco en las de la constructora Sacyr.

“La operación fue mía, no del Gobierno”

Respecto a la parte política de la operación, el empresario ha descrito las “dos o tres conversaciones” que mantuvo con Miguel Sebastián, como responsable de la Oficina Económica de La Moncloa, que tampoco puso inconvenientes, pero afirmó que nunca fue un baluarte ni el que tuvo la idea. “La operación nace de mí y la propongo yo al consejo de Sacyr en mayo de 2004 y es muy bien aceptada”. La fiscalía le preguntó si estaba recogida en el acta, algo que no aseguró Del Rivero.

Luego accedieron a Solbes, el 23 de noviembre de 2004, al que le explicaron que contaban con el apoyo de 82 familias de Bilbao, entre los que destacaban José Domingo Ampuero, exvicepresidente del BBVA hasta que cesó bajo el mandato de González tras conocerse las inversiones del banco en Jersey, y Santiago Ybarra, importante accionista. Del Rivero afirmó que nunca buscó ni tuvo apoyo del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, sino que su intención era informar para que no “les pillara por sorpresa”. La respuesta de Solbes, “al igual que la de Aznar fue níhil óbstat”, es decir, que no hubo oposición, afirmó. Desmintió el apoyo de los socios de Intermoney y negó haberse visto nunca con Carlos Arenillas, expresidente de esa firma, y en aquellos años vicepresidente de la CNMV.

A preguntas de su abogado, el constructor afirmó que estaban dispuestos a invertir unos 8.000 millones, con sus socios y vendiendo su participación del 11% en Sacyr, para quedarse justo por debajo del 25% del capital para evitar lanzar una opa.

Afirmó que nunca tuvo hostigamiento físico, pero sí “una campaña mediática brutal que creía que se debía al BBVA, pero luego he podido saber que era Villarejo que el que tenía penetración total en los medios que lanzaban fuego graneado constante contra nosotros, como El Confidencial y ABC”. Lo más terrible fue, según el testigo, informaciones de El Mundo que llegó a decir que había regalado mandarinas envenenadas.

Ver artículo completo