Remco Evenepoel celebra su victoria al cruzar la línea de meta.WILLIAM WEST (AFP)A 70 kilómetros de la llegada, Wollongong soleado, tarde primaveral en Australia, Remco Evenepoel, casco rojo de la Vuelta, y zapatillas rojas también, piernas de pólvora, salta. Se cuela en un a escapada de 25 provocada por los franceses. Comienza su show, el recital de un fenómeno prodigioso que a los 22 años va, imparable, camino del arcoíris, y lo alcanza. A 50 kilómetros, su grupo ya tiene más de dos minutos de ventaja sobre el gran pelotón de los demás fenómenos, que esperan. Se despiertan a 42 kilómetros, en el repecho del Monte Pleasant, el monte placentero, el monte del placer, lo más duro. Es un breve sueño que les deja a un minuto del grupo de Evenepoel, que se rearma y rearma a los suyos, a dos compañeros belgas, Serry y Dewulf, que le trabajan. A 34 kilómetros, segundo gran ataque de Remco, el belga de Aalst, a dos vueltas del final. Solo le aguanta el kazako Lutsenko, que se agarra, que se pega a su rueda, que se suelta a 25, vuelta y media, Monte Placentero again. Pierde un metro, tres, 10. Remco ya está solo.
Es el show de Remco, del ciclista precoz, otro Mozart de los pedales, que hace dos semanas ganaba la Vuelta a España, que hace cinco meses ganaba la Lieja, un monumento. Las carreras de los grandes. Remco, como los más grandes, escribe su leyenda pedaleando solo, lo muy pocas veces visto en un Mundial. Acaricia los pedales mientras el mundo, a un mundo de distancia, a más de un minuto, sufre. Acaricia los pedales, y su marcha hacia la gloria permite que el alma del aficionado divague, que piense en Jacques Anquetil, otro niño prodigio, la perfección del rodador, el estilo; que hable de Hinault, otro depredador que desprecia a los que no se atreven, que ataca de lejos, solo; que piense en Eddy Merckx, escalador, rodador, contrarrelojista, todo. Gana el Mundial a los 22 años, como Merckx, como LeMond, como Armstrong. El primer belga que lo hace desde Philippe Gilbert en 2012. Detrás, el resto solo piensa en quedar segundo. Llega el pelotón, lo que queda, los despojos, a 2m 21s. Al sprint gana para ser segundo el francés Christophe Laporte por delante del australiano Michael Matthews. El primer español, Iván García Cortina, llega undécimo, en el mismo grupo.
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