El empresario Óscar de la Hoya se pronunció respecto a la situación legal del peleador australiano Jai Opetaia, quien emprendió acciones judiciales tras ser despojado de su cinturón de peso crucero por parte de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).
La controversia legal del pugilista oceánico busca su restitución como monarca oficial del organismo sancionador.
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No obstante, para la gerencia de Golden Boy Promotions, este proceso judicial representa una estrategia impulsada por la compañía Zuffa Boxing para debilitar la estructura reglamentaria de las entidades tradicionales de la disciplina.
La perspectiva sobre la demanda de Jai Opetaia y la FIB
Durante su intervención en la plataforma digital donde difunde sus análisis semanales, el presidente de la promotora argumentó que el atleta se encuentra realizando un litigio formal para favorecer los intereses de la empresa dirigida por Dana White. De acuerdo con la visión del directivo, la disputa ante los tribunales no responde a una iniciativa individual del competidor, sino a una planificación corporativa externa.
“El pobre Opetaia… me da mucha lástima, porque Zuffa lo tiene demandando a la FIB en su nombre. Literalmente está librando la batalla legal por Zuffa”, declaró Óscar de la Hoya en su habitual espacio audiovisual Clapback Thursday, agregando que la dinámica de representación institucional en los tribunales califica como un hecho inadecuado dentro de la industria del deporte de combate.
La analogía del Caballo de Troya y el modelo de negocio
El análisis del promotor abarcó además las estrategias de contratación que utiliza la nueva empresa para incorporar talentos activos a sus filas. Tomando como referencia la producción cinematográfica La Odisea, el excampeón mundial comparó el ingreso de la promotora en la disciplina con el mito del Caballo de Troya, afirmando que los desembolsos financieros iniciales buscan engañar a los atletas profesionales.
“Zuffa Boxing es el Caballo de Troya. Están pagando de más a unos cuantos boxeadores para hacer creer que ese gran dinero seguirá fluyendo, pero no será así, solo hasta que monopolicen el deporte, que es lo que quieren”, agregó Óscar de la Hoya en la misma publicación de sus redes sociales. En ese sentido, el directivo advirtió que el esquema laboral de esa compañía terminará replicando los parámetros de compensación empleados habitualmente en las artes marciales mixtas.
Advertencias sobre contratos y la reforma a la Ley Ali
La postura de la promotora rival contempla, según la perspectiva de Golden Boy Promotions, impulsar modificaciones a las regulaciones vigentes como la Ley Muhammad Ali para establecer un circuito cerrado con clasificaciones y títulos propios. Para respaldar su argumento, el directivo señaló las firmas recientes de figuras como Shakur Stevenson y el peleador Conor McGregor, precisando que sus vínculos laborales se estructuran mediante acuerdos de corta duración para generar una falsa percepción de solvencia.
“Quieren cambiar la Ley Muhammad Ali para poder operar como su propia liga, con sus propias reglas, sus propios rankings y su propio cinturón de unicornio. Están atrayendo a los nombres más importantes con contratos para peleas, pero no con acuerdos a largo plazo”, pormenorizó Óscar de la Hoya en su espacio digital. Al respecto, el dirigente proyectó que una vez obtenida la exclusividad del mercado, los montos de las bolsas garantizadas registrarán reducciones considerables para los nuevos aspirantes de la categoría.
Las comparaciones con otros modelos deportivos
Para finalizar su mensaje a las nuevas generaciones de deportistas, el promotor comparó la situación financiera actual del boxeo con el proceso experimentado en circuitos de otras disciplinas como LIV Golf, donde los presupuestos iniciales enfrentaron ajustes al transcurrir las temporadas. El directivo instó a los jóvenes competidores a evaluar las cláusulas de representación antes de comprometer sus derechos de imagen con organismos que no poseen el respaldo de las entidades tradicionales.
“Miren, cuando tengan el monopolio, nadie volverá a recibir buenos pagos. Necesitan que todos ustedes caigan en la trampa con este gasto desmedido que están viendo ahora. Pero eso no puede sostenerse, igual que ocurrió con LIV Golf. Así que no sean la ciudad de Troya, amigos. No se vendan”, concluded Óscar de la Hoya en la emisión de su canal de difusión.
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