La constructora OHLA perdió el año pasado 96,8 millones de euros, según la nota de prensa enviada a la CNMV. A pesar de ello, la empresa calificó el ejercicio de positivo por “los buenos resultados operativos”. La constructora que preside el mexicano Luis Amodio ha superado sus objetivos en lo que respecta a ventas, ebitda y contratación y ha reducido deuda. La facturación se situó en 3.259 millones de euros, un 17,3% más con respecto a 2021. Siete de cada diez euros los ingresa en el exterior, con Europa con su principal referencia (representa el 47%), seguida de Norteamérica (un 35%) y Latinoamérica con el 16%.
Por su parte, el resultado bruto de explotación (ebitda) se ha incrementado un 25% hasta situarse en 114 millones de euros. Sin embargo, el elevado endeudamiento (467 millones, a los que habría que restar 33,5 de la última amortización de bonos del pasado enero) en un entorno de tipos de interés al alza les ha forzado a tomar la decisión de reducir esa cifra hasta dejarla en 2,5 veces el ebitda, continuando el plan de desinversiones. “La compañía analizará proactivamente la desinversión de activos o compañías no estratégicas o no vinculadas a su actividad principal de construcción y concesiones”.
Fuentes del mercado apuntan a que podrían poner a la venta su rama de servicios, que incluye el negocio de limpieza, mantenimiento, servicios urbanos y gestión de residuos, así como servicios sociosanitarios. El desapalancamiento, si se produce, permitirá mejorar el rating crediticio, que ahora se sitúa, según Moody´s, en B3.
El año pasado el grupo devolvió el préstamo ICO (54,5 millones) y realizó una recompra parcial de bonos (44,6 millones). De forma complementaria, hizo otra recompra parcial del nominal de los bonos por un importe de 33,5 millones, después de recibir fondos del proyecto Old War Office de Londres.
Pérdidas
La empresa explica las pérdidas “efectos contables puntuales” como el del valor razonable de los bonos, diferencia de tipo de cambio y el ajuste en el valor en el proyecto madrileño del centro Canalejas. En cambio, la contratación ha crecido un 15,6%, a un ritmo que no se veía desde 2014, hasta una cartera total de 7.034 millones diversificada por geografías, tipologías y proyectos. La empresa está aumentando el peso de las concesiones en su balance y el año pasado sumó una carretera en Colombia y la ampliación del Hospital del Niño Jesús en Madrid. Este año se ha adjudicado la concesión del Instituto Nacional del Cáncer en Chile.
En lo que respecta a construcción su cartera de pedidos alcanza los 5.807 millones, un 21,1% más. Destaca la buena evolución de esta división en 2022 cuyas ventas crecen un 21,3%, su ebitda avanza un 28,7% y su margen mejora hasta situarse en el 4,8%.
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