Todavía sobre la hierba de la Catedral, Novak Djokovic, vencido después de diez años en ese escenario único, reconoce la sorpresa por el nuevo prodigio que acaba de doblarle el brazo. Señala enseguida lo poco que Carlos Alcaraz ha jugado sobre una superficie siempre extraña para los españoles, tan cómodos sobre el polvo de ladrillo. Y un poco más tarde, ya fuera de la pista, incide en el asombro: “En tierra no me sorprende porque creció ahí. Su juego es obviamente adecuado y desarrollado para tierra batida y probablemente pistas duras más lentas. Pero sí, en hierba debo decir que me sorprendió”. El serbio recuerda que Alcaraz apenas ha jugado cuatro ratos sobre césped, aunque la antesala de Wimbledon, una victoria en Queen’s ya apuntaba a algo serio: “Nos sorprendió a todos lo rápido que se adaptó al césped este año. No ha tenido demasiadas victorias en los últimos dos años que jugó. Obviamente, él viene de la arcilla, teniendo el tipo de estilo que tiene. Creo que Queen’s le ayudó mucho. Estuvo cerca de perder ese primer partido, el inaugural. Luego comenzó a ganar impulso, más y más victorias contra jugadores realmente buenos. Las pistas de Wimbledon son más lentas que las de Aorangi o las de Queen’s. Es más adecuado para los que juegan de fondo, como él. Debo decir que los cortados, el tipo de restos, el juego neto, es impresionante. No esperaba que jugara tan bien este año sobre hierba, pero ha demostrado que es el mejor jugador del mundo, sin duda. Está jugando un tenis fantástico en diferentes superficies y merece estar donde está”, explicó.
Él, en cambio, no se sintió cómodo en el lugar que fue su jardín en los últimos cuatro años, cuatro trofeos levantados en esa Centre Court suya: “Los reveses me decepcionaron, para ser honesto”. A ese golpe atribuyó buena parte de su mal desempeño sobre la hierba de Londres. “En 6-6 [en el segundo set], de nuevo, fallé otro revés desde el centro. Dos reveses muy pobres. Eso es todo. El partido se fue a su lado, dio la vuelta. Simplemente, él elevó su nivel mucho en el tercero y no fui yo mismo durante bastante tiempo”. El serbio terminó perdiendo ese tie break de la segunda manga, el primer desempate en el que cae este año después de 15 consecutivos decididos a su favor.
Ahí comenzó a virar el viento de la final, después de que arrollara a Alcaraz en el primer set (1-6). Fue ese momento, y también la formidable resistencia del español: “He ganado algunas finales épicas que estuve muy cerca de perder. Tal vez esto es una especie de trato justo, la cuadratura del círculo, perder un partido como este aquí. Aunque duela, porque nunca es fácil perder un partido ajustado. Gracias a Carlos. Increíble su aplomo en los momentos importantes. Para alguien de su edad, manejar los nervios de esta manera, estar jugando tenis ofensivo y cerrar el partido de la manera en que lo hizo...”.
El serbio asumió la derrota y anticipó una rivalidad en la que espera aguantar el paso: “Va a estar en el circuito durante bastante tiempo. No sé cuánto tiempo estaré yo. Vamos a ver. Solo nos hemos enfrentado tres veces. Y fueron partidos muy ajustados. Dos ya este año en rondas avanzadas de Grand Slams. Espero que podamos jugar en el US Open. ¿Por qué no? Creo que es bueno para el deporte: el número uno y el dos del mundo enfrentándose en un thriller de casi cinco horas y cinco sets. No podría ser mejor para nuestro deporte en general, así que ¿por qué no?”.
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hace 3 años
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