En un entorno de inestabilidad global, Mohamed VI ha apelado a la estabilidad como “fuerza estratégica” de Marruecos en un mensaje dirigido por televisión a la nación en la noche de este miércoles, cuando quedan apenas dos meses para las elecciones legislativas. En la víspera del 27º aniversario de su llegada al trono, que se conmemora este jueves con actos oficiales y festivos, el monarca de la dinastía alauí, próximo a cumplir los 63 años, ha querido pasar revista a más de un cuarto de siglo de reinado.
“Al repasar el camino que hemos recorrido juntos, siento orgullo por los logros alcanzados y optimismo por el futuro”, afirmó en su discurso. “No se trata de satisfacción personal, sino de una sensación de confianza y serenidad que nos da la fuerza y la motivación para continuar nuestros esfuerzos”, desgranó en una intervención en la que resaltó que no había buscado “gloria” ni “liderazgo internacional”, sino “servir al pueblo” y “garantizar que todos los ciudadanos vivan con dignidad”. El soberano apeló a la estrategia, al trabajo de gobernanza y a una “autocrítica constructiva”.
El discurso de este año ha sido pronunciado a escasas semanas de los comicios legislativas del 23 de septiembre, en un clima de apatía de campaña en plenas las vacaciones estivales. Tras la renuncia del actual primer ministro, Aziz Ajanuch, a encabezar de nuevo la coalición gubernamental, el ministro de Presupuestos y presidente de la Federación Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, un tecnócrata recién llegado a la política, se perfila como el candidato mejor situado para dirigir el Ejecutivo encargado de organizar el Mundial de Fútbol de 2030 (junto con Portugal y España), según los analistas políticos de la prensa marroquí.
Como es tradición en las festividades religiosas y oficiales, 1.788 condenados por la justicia han sido indultados por el rey, entre ellos uno con pena de muerte (en moratoria desde hace décadas en Marruecos) y otro a perpetuidad.
El rey se mostró aparentemente cansado en su intervención leída en tono monocorde con voz algo ronca y débil. Su hijo, el príncipe heredero Mulay Hasán, le ayudó a incorporarse cuando sonó el himno nacional al término de su discurso. En los últimos tiempos ha ido reduciendo su presencia pública. Paseó el pasado día 20 por las calles cercanas al palacio real de Tetuán, provincia mediterránea donde pasa sus vacaciones de verano, y saludó a los ciudadanos que se detenían a su paso. El mes pasado también recorrió en un vehículo en repetidas ocasiones las calles de Tánger. En la capital del norte permaneció varios días antes de instalarse en Tetuán, donde este jueves presidirá las ceremonias del 27º aniversario de su llegada al trono de Marruecos a la muerte de su padre, el rey Hasán II.
El monarca de la dinastía alauí ha reducido también sus intervenciones. De los cuatro discursos que tradicionalmente dirigía cada años a la nación, este años solo pronunciará dos: el del Trono y el de la solemne apertura de las sesiones del Parlamento, en octubre. Tras el reconocimiento por el Consejo de Seguridad de la ONU, en octubre del año pasado, del plan de autonomía marroquí como base para una salida política al conflicto del Sáhara Occidental, Mohamed VI decidió suspender también el discurso de la Marcha Verde, que se conmemora en Marruecos cada 6 de noviembre.
Hace ahora un año, Mohamed VI llamaba en su mensaje a la nación a evitar una ruptura territorial económica y combatir las desigualdades al afirmar que no hay cabida para un Marruecos “de dos velocidades”, y que las políticas públicas deben contribuir a mejorar la situación de los ciudadanos. El soberano exhortaba así al Gobierno a desarrollar “políticas públicas inclusivas” de empleo y a mejorar los servicios sociales, la sanidad y la educación. Apenas dos meses después de su anterior discurso del Trono, en septiembre del año pasado estalló en el país magrebí la revuelta social más amplia en dos décadas: la protesta de la generación Z. Decenas de miles de jóvenes de entre 15 y 30 años se echaron a la calle contra la corrupción bajo el lema “Menos estadios, más hospitales y universidades” convocados por el movimiento GenZ212 en las redes sociales. Cerca de 6.000 manifestantes fueron detenidos y alrededor de 2.000 han sido juzgados y encarcelados, según los registros de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), por su participación en las protestas.
El monarca recurrió a su segundo discurso anual, como motivo de la inauguración de las sesiones del Parlamento, para enviar en octubre un mensaje de apaciguamiento. Mohamed VI apeló directamente al Gobierno para que reforzara la justicia social y territorial tras la reciente ola de protestas de los jóvenes marroquíes. “No se trata de un lema vacío o de una prioridad de momento, sino de una orientación estratégica que requiere de todas las energías y en la que todos deben implicarse”, advirtió el soberano.
El rey dejó establecida en su mensaje la directriz general de que “no debe haber contradicción ni rivalidad entre los grandes proyectos nacionales”, como la construcción de estadios de fútbol y de grandes infraestructuras para el Mundial de 2030 (coorganizado con España y Portugal) y los programas sociales. Mohamed VI aludió así a la reforma de la educación y la sanidad públicas, cuyo estado precario habían denunciado los jóvenes en manifestaciones por todo el país. “Debe prestarse especial atenció al apoyo ciudadano y a la comunicación sobre las iniciativas de las autoridades públicas”, enfatizó el soberano en una velada admonición al Ejecutivo, “así como sobre las diversas leyes y decisiones, en particular las directamente relacionadas con los derechos y libertades”.

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