Nueva York lleva unas semanas de infarto. La ciudad ha encadenado en mes y medio la primera victoria en medio siglo de su equipo de baloncesto, los Knicks; la organización del Mundial que ganó España y la boda de Taylor Swift con Travis Kelce. Además, ha vivido fenómenos extremos como una ola de calor histórica y una nube de humo negra procedente de cientos de incendios de Canadá.
Para el alcalde Zohran Mamdani tampoco está siendo una época tranquila. A gestionar todo lo anterior suma éxitos políticos indiscutibles como el triunfo de los tres candidatos progresistas a los que respaldó para la Cámara de Representantes y avances en su agenda socialista, con medidas como la congelación del alquiler de un millón de viviendas y el anuncio de supermercados públicos con productos hasta un 30% más baratos. Su objetivo, ha dicho, es que la fiesta no pare.
A los siete meses de llegar al cargo, Mamdani vive una luna de miel con los neoyorquinos. Cuenta con grandes detractores, como el periódico New York Post, que cada día le obsequia con portadas como aquella en la que le mostraba con sus aliados con el titular de “La lista del odio”. Pero su popularidad, entre el 48% y el 58% según las encuestas, es considerable en estos tiempos de polarización.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, con presos de la prisión de Rikers Island mientras asistían a la retransmisión de la semifinal del Mundial entre Inglaterra y Argentina, el pasado 15 de julio. Associated Press / LaPresse (APN)Para ampliar el alcance de su agenda, ha encontrado como aliada a la congresista Alexandria Ocasio-Cortez. O simplemente AOC, como todo el mundo la conoce. La estrella del ala izquierdista del Partido Demócrata prepara estos días su prácticamente segura reelección en noviembre como congresista mientras reflexiona sobre los pasos que dará a partir de 2028. ¿Candidata a la presidencia? ¿Senadora por Nueva York? Todas las opciones están sobre la mesa.
“Considero a Ocasio-Cortez una aliada y una inspiración. Ha demostrado lo que significa luchar por los trabajadores. Me entusiasma la idea de seguir trabajando juntos”, dijo Mamdani hace unos días en una entrevista con The New York Times. Casi más interesante resultaba el espejo en el que decía mirarse: Fiorello La Guardia, el mítico alcalde de Nueva York de los años treinta y cuarenta, que, según recordó este político de 34 años nacido en Uganda, no habría logrado sus objetivos sin el apoyo del presidente Franklin Delano Roosevelt, el impulsor del New Deal que sacó al país de la Gran Depresión y al que muchos socialistas estadounidenses miran como modelo.
Preocupación en el partido
Al preguntarle si AOC, que tiene 36 años, sería una buena presidenta, Mamdani no dudó un instante: “Será buena en todo lo que haga. Es una gran congresista y llevará esas cualidades a cualquier cargo”. El auge de los socialistas, personificada en esta pareja de jóvenes políticos, despierta una poco disimulada preocupación entre el establishment del Partido Demócrata, sobre todo en los sectores más vinculados a su tradicional apoyo a Israel.
“Mamdani se ha convertido en una superestrella. La alianza con AOC ahora mismo la beneficia más a ella, que puede impulsarla entre aquellos votantes izquierdistas que no están convencidos de algunas posiciones que mantuvo en el pasado en torno a asuntos como Palestina”, aseguraba esta semana en un pub del Greenwich Village Theodore Hamm, profesor de periodismo y autor de la biografía Meet Mayor Mamdani.
Los analistas políticos dan por hecho que Ocasio-Cortez está midiendo sus posibilidades para una candidatura presidencial. Pero habrá que esperar a las elecciones de medio mandato de noviembre para ver quién se lanza a la carrera. De momento, la mejor situada parece la exvicepresidenta y fracasada candidata en 2024. “Les guste o no, Kamala Harris es la favorita del Partido Demócrata”, titulaba hace unos días la revista New York. Pese a que la mayoría de encuestas otorgan el primer puesto a Harris, un sondeo del 22 de julio puso en cabeza por primera vez a la congresista neoyorquina.
El recambio de Sanders
Si AOC no termina de dar el paso hacia la Casa Blanca, le quedaría la opción de luchar por el escaño de Nueva York en el Senado, ahora en manos de Chuck Schumer, bestia negra de los demócratas más izquierdistas, cuyo mandato termina en 2028. En ese momento, ella habrá cumplido una década en la Cámara de Representantes. Bernie Sanders, que a sus 84 años ha insinuado que no piensa repetir como senador cuando termine su mandato en enero de 2031, puede descansar tranquilo. Sabe que sus ideas progresistas tienen recambio en las nuevas generaciones demócratas.
El senador Bernie Sanders, en un mitin en Minneapolis, el pasado 20 de julio. Ellen Schmidt (AP Photo/Ellen Schmidt)Al margen de lo que depare el futuro, tanto Mamdani como AOC están marcando ya el presente del Partido Demócrata. Ambos son socialistas, una palabra hasta hace poco tabú en Estados Unidos. Una reciente encuesta de la CNN mostraba que uno de cada tres demócratas se identifica con esa etiqueta, un porcentaje que subía a medida que bajaba la franja de edad del entrevistado. La pareja de oro de la izquierda neoyorquina ha aupado a otros compañeros, regalando al presidente Donald Trump y al resto de republicanos el lema con el que ya están martilleando: el mayor peligro al que se enfrenta ahora mismo Estados Unidos es el comunismo.
Seth Masket, politólogo en la Universidad de Denver, desmiente la idea de que los progresistas solo puedan ganar en grandes ciudades como Nueva York o Los Ángeles: “Estamos viendo candidatos con una influencia considerable a lo largo de todo el país. Estudios recientes sugieren que los votantes están más dispuestos que antes a apoyar a políticos ideológicamente extremos, o que, al menos, no distinguen realmente entre centristas y extremistas”.
La victoria a finales de junio de sus tres candidatos en las primarias demócratas ha dotado a Mamdani de un aura de poder irresistible. Muchos políticos se acercan ahora a él, convencidos de que basta su pulgar hacia arriba para impulsar una carrera. No por casualidad, Kamala Harris, siempre atenta a por dónde soplan los vientos de la política, ya se ha puesto en contacto con él, así como con grupos de activistas palestinos. Con el éxito de sus protegidos, además, el alcalde se garantiza una red de aliados en la Cámara de Representantes que salga de las elecciones del 3 de noviembre.
Mamdani y Ocasio-Cortez se han repartido los papeles. Él, por ahora, se limita a apoyar a candidatos dentro de Nueva York. Mientras que ella tiene la vista puesta en todo el país.
El próximo martes se celebrará un test para medir su influencia. AOC se ha implicado a fondo en las primarias demócratas por el escaño de Míchigan en el Senado que se disputa en estas elecciones. Apoya al médico Abdul El-Sayed, que se enfrenta a la centrista Haley Stevens, respaldada por las fuerzas vivas del partido. Si El-Sayed vence, será otra prueba de que la nueva oleada de políticos que critican abiertamente a Israel y que reclaman medidas ambiciosas como la sanidad pública universal no tiene visos de terminar.

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