Por Ramón Castro
18 Ago 2026, 15:42 PM EDT
La vuelta a la actividad de la planta de Belvidere ya no ocurrirá en las fechas que Stellantis había planteado inicialmente. La fábrica de Illinois, detenida desde 2023, tendrá que esperar hasta la primera mitad de 2028 para comenzar con la producción piloto de una nueva generación del Jeep Cherokee.
Lee también: Aston Martin Valen, un V12 exclusivo de $2 millones que lleva el lujo al extremo
Los vehículos destinados a los concesionarios llegarán todavía después. La fabricación comercial está prevista para la segunda mitad de 2029, de modo que el regreso del Cherokee a esta instalación estadounidense se extenderá más de lo que se había anticipado.
Puedes leer: El Xiaomi SU7 supera un increíble número de ventas en menos de tres años
El retraso, sin embargo, viene acompañado de una noticia importante. Stellantis aumentó la inversión prevista para recuperar la fábrica, que pasó de $600 millones de dólares a $800 millones de dólares.
Una fábrica que será mucho más flexible
La compañía ya destinó más de $60 millones de dólares a trabajos preparatorios desde octubre de 2025. Las labores incluyen diferentes zonas de la instalación, entre ellas carrocería, pintura, estampado y ensamblaje.
La intención es que Belvidere pueda fabricar vehículos con distintas opciones de propulsión y trabajar con dos turnos. Esa flexibilidad permitiría responder con mayor facilidad a los cambios en la demanda de vehículos de combustión, híbridos y eléctricos.
La reapertura, por tanto, no consiste únicamente en recuperar las líneas que quedaron detenidas. Stellantis está aprovechando el proceso para actualizar la infraestructura y preparar la planta para una nueva etapa.
El próximo Cherokee será completamente nuevo
El modelo que saldrá de Belvidere tampoco será simplemente una continuación del Cherokee actual. Stellantis prepara una generación completamente nueva que utilizará la plataforma STLA One.
El futuro SUV será diferente al Cherokee de sexta generación correspondiente al año modelo 2026, que emplea la arquitectura STLA Large. La nueva plataforma debutará en Estados Unidos precisamente con este vehículo.
Además, Belvidere podría terminar produciendo otro modelo basado en STLA One. El próximo Jeep Compass aparece como uno de los posibles candidatos, lo que aumentaría todavía más la importancia de esta fábrica dentro de la estrategia de la marca.
Una apuesta que va más allá del Cherokee
La decisión de elevar el presupuesto en $200 millones de dólares muestra que Stellantis no parece estar pensando únicamente en devolver una línea de producción a Illinois. La compañía quiere convertir Belvidere en una instalación capaz de adaptarse a diferentes productos y tecnologías.
Para Jeep, el movimiento también llega en un momento importante. El segmento de los SUV compactos es muy competitivo en Estados Unidos y obliga a las marcas a renovar constantemente sus propuestas.
Si los nuevos planes se cumplen, Belvidere comenzará a producir unidades piloto del Cherokee en 2028 y alcanzará la fabricación comercial en 2029. Será entonces cuando la planta vuelva a tener actividad regular y cuando Jeep pueda comenzar a mostrar qué pretende hacer con una nueva generación de uno de sus nombres más conocidos.
Seguir leyendo:
Ford Fathom 2028, la pickup eléctrica que costará menos de $30,000 dólares
Lucid Gravity GT-S, músculo eléctrico para siete pasajeros
Autos del año 2050 según la IA: así podrían cambiar por completo

hace 1 hora
26








Spanish