La inflación en la zona euro no encuentra techo: escala al 10,7% en octubre, un nuevo récord

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Un trabajador en una planta de fabricación de automóviles en Francia.Un trabajador en una planta de fabricación de automóviles en Francia.SAMEER AL-DOUMY (AFP)

La economía se enfría conforme se acerca el invierno pero lo está haciendo a un ritmo menor del que se esperaba hace solo unos meses. La Unión Europea y la zona euro crecieron en el tercer trimestre de este año un exiguo 0,2%, lejos del 0,7% y 0,8% marcado en el periodo precedente. En cambio, todavía crece, algo que no estaba nada claro en pleno agosto. Lo que, por el contrario, no da un respiro son los precios. En octubre han subido un 10,7% en la zona euro, según los datos divulgado este lunes por Eurostat. Se vuelve a romper el máximo anterior y la inflación se adentra en el terreno ignoto de los dos dígitos para el área monetaria única.

Los nubarrones en la economía europea han sido anunciados desde hace meses, casi desde que Moscú dio la orden de invadir Ucrania. En primavera de este año, en cambio, la actividad todavía mostró cierta resistencia, la crecer la zona euro un 4,3%. Pero en el tercer trimestre se ha notado mucho más el desgaste, aunque no ha llegado el PIB no ha llegado a menguar como vaticinaban muchas previsiones en agosto. Es decir, la cacareada recesión no ha empezado en verano.

Puede que haya empezado en el último cuarto del año, algo que, con los números conocidos este lunes, puede deducirse de las palabras que pronunció la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, la semana pasada: “Es probable que la actividad económica de la zona del euro se haya ralentizado considerablemente en el tercer trimestre del año, y esperamos un nuevo debilitamiento en lo que queda de año y a principios del próximo”. Servicios de estudios, como el del banco de inversión Goldman Sachs, así lo creen y pronostican que continuará hasta mitad de 2023.

Las encuestas de confianza y sentimiento económico, desde luego, van en la misma línea. La divulgada el viernes por la Comisión Europea arrojaban un claro deterioro del indicador de sentimiento económico, que cayó al nivel que marcaba en noviembre de 2020, en pleno latigazo del coronavirus y con medidas forzosas de detención de actividad para frenar la pandemia. También va a peor, aunque con menos dureza, las expectativas de empleo.

La resistencia del mercado laboral es la que explica, en opinión de los analistas privados y de muchas instituciones públicas que batacazo se menor, si bien, con perspectivas de cierto deterioro en el futuro próximo: “El mercado laboral siguió funcionando bien en el tercer trimestre, y la tasa de desempleo se mantuvo en agosto en el nivel históricamente bajo del 6,6%. Aunque los indicadores a corto plazo sugieren que se siguió creando empleo en el tercer trimestre, el debilitamiento de la economía podría llevar a un desempleo algo mayor en el futuro”. Declaró Lagarde, en línea con las respuestas recogidas por el BCE en la encuesta que elabora entre los servicios de previsión y análisis, que apuntan a un desempleo por encima del 7% en la zona euro en 2023.

Para que ese escenario no se convierta en realidad, sería necesario que la inflación cayera pronto. Y no es esa la perspectiva, lo que mina la confianza de los hogares y les lleva a gastar menos. Un claro ejemplo de cómo el gran aumento generalizado de precios cae en el ánimo de los hogares lo demuestra la encuesta de confianza de la Comisión Europea, tanto en La Unión como en la zona euro se encuentra desde hace meses en mínimos, muy por debajo de los momentos más duros de la reciente pandemia. Ni siquiera la resistencia que está demostrando el mercado laboral en estas circunstancias supone un alivio.

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