El triatlón se pierde en el agua (1.500m), se pelea en la bici (40 kilómetros) y se gana en la carrera a pie (10 kilómetros). No falla. Del agua salieron Mario Mola, Javier Gómez Noya y Fernando Alarza juntos; a 43 segundos del grupo de cabeza, el de los favoritos. Eso les obligó a apretar mucho en el tramo de la bici para engancharse a los mejores. Y terminaron finalmente el décimo (Mola, a 1m 09s); el 12º (Alarza, a 1m 18s) y el 25º (Gómez-Noya, a 2m 42s). El podio quedó lejos. El oro fue para el noruego Kristian Blummenfelt (1h 45m 04s, que entró a meta llevándose las manos a la cabeza, incrédulo, y acabó vomitando en cuclillas, del esfuerzo, del calor, de la paliza que supone nadar 1,5 kilómetros, recorrer 40 kilómetros en bici y 10 corriendo bajo un sol abrasador. La plata fue para el inglés Alex Yee (a 11s) y el bronce para el neozelandés Hayden Wilde (a 20s).
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Si es raro ver a Gómez Noya tan descolgado en la natación, más aún fue asistir a una salida nula en una final olímpica de triatlón. A las 6.30 de la mañana el agua estaba a 29,9 grados, la temperatura fuera a 26,7 y la humedad concedía una pequeña tregua: el reloj marcaba 67,1%. Amaneció con nubarrones la capital de Japón, a la espera del tifón anunciado para este martes.
El triatlón tuvo también su pequeña tormenta: unos 20 atletas, entre ellos Mario Mola, se lanzaron al agua sin que se hubiera dado la salida ante el estupor de los que estaban sentados en la tribuna. Con el ruido de los helicópteros que sobrevuelan la bahía del parque marítimo de Odaiba –donde están colocados los aros olímpicos- era imposible entender nada. Cuatro lanchas de agua arrancaron con unos silbatos y rodearon al grupo, ajeno a todo, en un molinillo de brazadas y patadas. Costó 100 metros pararlos, sacarlos de allí, de su equivocación y devolverlos a la plataforma para que, esta vez sí, se diera comienzo a la carrera.
Mola y Gómez Noya, entre varios rivales en el tramo en bicicleta.Enric Fontcuberta / EFENadaron juntos los españoles, mientras Vincent Luis, Jonathan Brownlee, Alex Yee y Henri Schoeman marcaban su ritmo en cabeza. La carrera en bici, ocho vueltas por un circuito estrecho entre rascacielos y centros comerciales, obligó a Mola, Gómez Noya y Alarza a una verdadera contrarreloj. Empezaron la transición en bicicleta a 43 segundos, recortaron a 34 en la segunda vuelta, a 29 en la tercera, a 18 en la cuarta. Finalmente, engancharon a los escapados en la quinta. El desgaste debió de ser importante porque después de la primera (de cuatro) vueltas en la carrera a pie, Mola perdió 20 segundos. Al balear, octavo en los Juegos de Río, se le vio correr muy fatigado. Igual que a sus compañeros, que se fueron descolgando vuelta tras vuelta.
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