Se liberó con goles y juego España. Se sacudió la tensión y se lo pasó en grande jugando a fútbol. Además, se fue de Gotemburgo con una victoria vital, que la pone en la senda de París. Lo logró desde los once metros y en el tiempo descuento (m. 96). Inmune a la presión de todo un estadio, Mariona Caldentey, nervios de acero. No será fácil ganarse una plaza para estar en los Juegos Olímpicos del verano próximo. No se regala nada aquí. Ni siquiera a la campeona del mundo. Pero los tres puntos de este primer partido de la Nations League ante Suecia, un rival al que solo le había ganado una vez antes, le permiten emprender el camino con argumentos futbolísticos y la convicción de que se pueden hacer las cosas bien.
Este viernes, sin embargo, lo más importante no era el resultado del partido. Lo relevante era ver jugar a un equipo que se ha expuesto como nunca por pensar más en los derechos sociales que en el fútbol, más en la denuncia que en la celebración. Un equipo que desde que ganó la Copa del Mundo en Sídney hace un mes ya ha pasado más tiempo peleando por limpiar el honor de una compañera y en luchar por un futuro mejor para las futbolistas españolas que en saborear el éxito mayúsculo de aquella victoria. Unas jugadoras que han dormido pocas horas y han estado más tiempo metidas en reuniones o hablando por whatsapp que entrenándose. Llegaron a Gotemburgo con el morro todavía torcido, agotadas, desgastadas. Pero algo más tranquilas.
En los instantes previos al partido: responsabilidad social y sororidad. Tras las fotos de equipo y los respectivos himnos, suecas y españolas se juntaron frente a la tribuna central y sujetaron una pancarta: “Se acabó. Nuestra lucha es la lucha global”. Protestaban así contra la violencia sexual, el acoso, las coacciones y la discriminación sexual que ha afectado durante décadas a las mujeres futbolistas y cuya denuncia prendió en España después de que el ya expresidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF) Luis Rubiales besara en la boca y sin consentimiento a la delantera Jenni Hermoso en plena entrega de medallas tras ganar a Inglaterra en la final del Mundial. La suya, aunque personificada en Jenni, es una denuncia planetaria, pues afecta a las mujeres de todo el mundo. Que sus exigencias se hayan asumido por parte de la federación y el gobierno españoles, que hayan empezado a caer aquellos que durante años las ningunearon, les permitió ponerse a pegar patadas al balón en una magnífica tarde de otoño, ante un público entregado al fútbol en un estadio casi lleno, con 16.114 espectadores en las gradas.
Para las españolas, las del semblante serio y rígido de los últimos días, las primeras sonrisas volvieron cuando empezaron a tocar el balón, ya en los entrenos de estos últimos dos días. Las risas empezaron a escucharse en los rondos del calentamiento previo al partido de este viernes, cuando fueron ovacionadas por la afición local, pancartas incluidas con el ya famoso “Se acabó”. Y la felicidad, aunque fuera efímera, asomó con la consecución del primer gol. Salió de las botas de Athenea del Castillo, que recibió de una omnipresente Mariona. Era el tanto del empate. Y la celebración, corta, la culminó un abrazo colectivo. Discreción, que no está la casa para muchas fiestas todavía. Así, igual de discretas celebraron los tres goles con los que vencieron a Suecia, la mejor selección del mundo, según el ranking de la FIFA.
El partido fue toda una liberación para las jugadoras de España, con ganas de hacer lo que mejor se les da, que por algo se han empeñado tanto en que se las escuche. Ellas solo quieren jugar al fútbol en condiciones. En ello andan.
Paredes recuperó el brazalete de España un año después de la rebelión de las 15 y el once fue el esperado, con ligeros cambios dadas las bajas de algunas de las mundialistas, como Salma Paralluelo o la capitana en el Mundial, Ivana Andrés. Aleixandri hacía pareja con Paredes en el centro de la defensa y Lucía García asumía la punta de ataque, huérfana por la ausencia de Jenni Hermoso en la primera convocatoria de Montse Tomé. Hermoso, jugadora del Pachuca, estaba en México, pero su nombre se pasó por el Gamla Ullevi, un estadio que se volcó con La Roja en los prolegómenos y con su equipo desde el pitido inicial.
Se había adelantado Suecia con un primer gol, obra de Magdalena Eriksson, cuando las futbolistas de La Roja trataban todavía de ubicarse en el campo, de encontrarse, de recordar automatismos. El control del juego, sin embargo, siempre lo tuvo España. La posesión es cosa suya (con un 69%), y la precisión en el pase (85% de pases buenos), que sigue siendo la esencia de su fútbol, no en vano duplicó los registros de las suecas: 623 para Putellas y compañía, por 286 de las mujeres lideradas por Asllani. Tuvo las espaldas bien guardadas con Paredes y Aleixandri, que rompía líneas en busca del área contraria. Su salida de balón hizo reconocible a España.
Toque, mucho toque. Y goles de aúpa. Como el que metió Eva Navarro, en el 77, apenas unos minutos después de entrar al campo. Un zurdazo tremendo. Recibió en la esquina derecha del área, recortó y se perfiló hacia dentro. Con un golpeo potentísimo desde la frontal del área, la metió al palo largo. Imposible para Musovic. La alegría duró el tiempo justo que tardó en despertar Suecia, una máquina bien engrasada al contragolpe. Metió el segundo Lina Hurtig y dejó a España tiesa. Cabeza, cabeza, les pedía Bonmatí desde la medular. Y la tuvieron. Nunca renunciaron al balón.
Gracias a Bonmatí y a Putellas. A Alexia le falta todavía un puntito de velocidad. Pero la clase no se pierde. No se ve afectada ni por las lesiones, por largas que estas sean, ni por las noches sin dormir, por duros que sean los disgustos con los que una tenga que tragar. Un caño, una dejada. La 11 es el punto de referencia de España. También en el césped.
Con ellas dos batuta en mano, con Mariona persistente y omnipresente por su banda, con Carmona haciendo las coberturas y buscando las cosquillas a la defensa sueca; con Athenea buscando siempre la línea de fondo, persiguiendo el gol y la polvorilla Eva Navarro arañando ocasiones en los minutos finales llegó España al punto de penalti. Donde selló el triunfo.
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hace 2 años
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