A la selección española de balonmano rara vez se le escapa una medalla. En cuanto tiene una a su alcance, termina en su cazuela. Esta vez se encontró enfrente a Suecia y 22.000 suecos en un estadio de fútbol reconvertido en pabellón para el Mundial. Al inicio de la segunda parte palidecía ante el tiroteo sin fin de los anfitriones (23-19). ¿Y qué más da? Ya se sabe que España es el equipo de mil escapatorias. Y otra vez lo consiguió. Una segunda mitad perfecta le aupó al bronce en el Mundial (36-39).
Es su quinta medalla seguida en un gran torneo, tras el oro europeo de 2020, el bronce mundial y olímpico del 21, y la plata continental del 22. La mejor racha en la gran explosión desatada en 1996 con el primer metal. Desde entonces, España se ha marchado con una al cuello la mitad de las veces. Esta es la 18º en 35 torneos posibles en este periodo. Hasta ese momento, sus mejores resultados habían sido cuatro quintos puestos entre Juegos, Europeos y Mundiales, incapaz de superar esa frontera tan puñetera de los cuartos de final.
En mitad de esta edad dorada, hace 15 años, se hundió la Liga con el crack inmobiliario, el torneo casero continúa en paños menores, pero cada enero, en cada campeonato, pocas veces han faltado las buenas noticias de los ahora llamados Hispanos. Con ellos no hay cuesta de enero.
[Noticia de última hora. Habrá actualización en breve]
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