Royal Oaks Knights, el nombre de guerra del fútbol americano en Alcobendas, debe su nombre al Encinar de los Reyes, una zona residencial rebautizada por el personal estadounidense vinculado a la base militar de Torrejón. El germen de este deporte oval en España llegó allí, como parte del programa del instituto. Entonces no había dinero para cascos, así que jugaron con pañuelo, el flag, hoy una modalidad olímpica que debutará en Los Ángeles 2028. Lo que murió en 1991 con el repliegue, resucitó en 2014 con jugadores madrileños que usaron esa herencia para hacer cantera. Quién iba a decir a aquellos pioneros que la cuadratura del círculo, el primer partido del club en EE UU, llegaría con unos chavales sub 15 que representaron a España el pasado fin de semana en Indianápolis. Lo que décadas atrás era una herramienta para llevarse la cultura patria al extranjero hoy alimenta a una cantera que aspira, quién sabe, a meterse en los Juegos Olímpicos de un deporte cada vez más global.
Los primeros equipos de fútbol americano en España se establecieron en los años 50 alrededor de las bases estadounidenses de Torrejón, Rota, Morón y Zaragoza como parte de la colaboración con España durante la Guerra Fría. El Encinar de los Reyes era un baldío que la familia propietaria desarrolló para alquilárselo en bloque al Departamento de Defensa de EE UU. Allí había viviendas y también el Madrid High School, donde se jugaron los primeros partidos en la modalidad flag porque costó hacerse con el material de protección para jugar con contacto. El programa deportivo dependía del instituto y lo gestionaban tanto personal militar como profesores, con algunos jugadores españoles de familias que escolarizaron allí a sus hijos. Todo empezó con partidos entre equipos dentro del centro para después, en 1958, competir entre institutos vinculados a cada base española, un paraguas en el que entraron bases de Marruecos y Francia. Una vez que llegó el casco y la coraza, el campeonato de España desde 1960 hasta 1991 fue en formato tradicional, con contacto.
La reducción del personal militar estadounidense llevó al cierre al Madrid High School y a los Royal Oaks, que bajaron la persiana en 1991. La refundación en 2014 fue un proyecto personal de Marco Chomón, receptor entonces en los Osos de Rivas. “Me encontré con toda la historia de Knights, que no era conocida por la comunidad del fútbol americano en España. Era una página que se había olvidado. La cronología oficial era que se había comenzado a jugar en 1986 en Badalona”. Con ese legado, apostó por recuperar el programa deportivo junto a otros compañeros vinculados al deporte oval. Todo empezó con una convocatoria en un parque a la que acudieron 18 jugadores; hoy tiene 235, tras captar canteranos por todas partes. “No buscábamos aficionados a la NFL, sino deportistas jóvenes, de menos de 18 años, que quisiesen jugar. Ofrecíamos un deporte llamativo que no habían tenido la oportunidad de jugar de manera organizada. Igual alguno lanzaba un balón con sus amigos…”
Hay unos 80 adultos divididos en secciones de flag y del formato con contacto. En categorías inferiores, tiene equipos de fútbol americano sub 17 y sub 19 —en total, unos 50 jugadores— y en flag, entre los sub 11 y los sub 17, hay otras tantas fichas. Algunos juegan en las dos. “Estamos muy lejos de ser un programa de las primeras divisiones de EE UU, pero sí somos ya una entidad con un cierto volumen”. La expansión de la NFL, con dos décadas de partidos internacionales, ha incluido la organización de campeonatos nacionales. A la segunda, los Royal Oaks ganaron el sub 15 en noviembre del año pasado y lograron el derecho a representar a España en Indiana. “Seguimos teniendo una iniciación algo más tardía que en otros deportes, pero estos chicos ya habían ganado varios campeonatos de España”.
A diferencia de otros deportes, la normativa de flag en España permite equipos mixtos hasta la edad adulta. El bloque que viajó a Indiana tenía a cinco chicos y cinco chicas, una paridad que no se encontró en sus rivales, pues China, Puerto Rico e Irlanda llevaron equipos íntegramente masculinos. Se juega en campos más pequeños —50 yardas de largo (unos 45 metros) y 25 de ancho (unos 23 metros), la mitad que uno de fútbol americano—, con tiempos más cortos –entre tramos a reloj corrido, otros a reloj parado y descansos, no suele durar más de una hora– y sin contacto físico. “La habilidad cobra mucho más protagonismo, eso tiende a igualar las cosas”. También a marcadores de alta anotación, pues juegan cinco jugadores por equipo y las defensas no tienen la bala del placaje.
Indiana reunía en un campeonato nacional a los campeones estatales de cada tramo de edad, mientras los Knights concurrieron en el internacional, con 16 países. Tras caer ante Puerto Rico y China, remontaron para ganar ante Irlanda. Fueron a parar al cuadro B, donde perdieron el duelo de cuartos ante Nueva Zelanda y fueron eliminados. Para aprovechar el viaje, completaron el fin de semana jugando amistosos. También acudieron equipos de México, Brasil, Canadá, Gran Bretaña, Alemania, China, Australia y Panamá. “Más allá del resultado, el énfasis lo tenemos que poner en que ha sido una gran oportunidad para chicos y chicas en un deporte que está todavía en una etapa inicial en España. Una oportunidad que, en otros deportes, no tienen en toda su vida”.

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