El noveno mes del calendario islámico, Ramadán, tiende a asociarse sobre todo al ayuno que la mayoría de musulmanes observa desde el alba hasta que cae el sol. Para muchos, la esencia del mes radica en un cierto repliegue espiritual y un fortalecimiento de los lazos comunitarios y familiares. A menudo, alrededor de un televisor. Y aunque pueda chocar, en muchos hogares y cafés de los países del norte de África, un clásico de cada año son los programas de bromas.
En Egipto, el show estrella de este género, Ramez Level El Wahsh (que puede verse en algunos países a través de Apple TV), lo presenta desde 2011 Ramez Galal, que alcanza cada año altos índices de audiencia con programas frenéticos e infantiloides en los que sobre todo participan celebridades locales. Este año, la invitada elegida para el primer episodio fue la actriz egipcia Asmaa Galal, que afrontó una especie de gincana inspirada en la popular serie distópica surcoreana de El juego del calamar.
La dinámica del programa fue la habitual. Ramez, con una voz distorsionada, guiaba a Galal primero por una plataforma elevada mientras le lanzaba una suerte de sustancia mucosa hasta que se dejaba caer en una piscina de bolas que giraba. Desde allí pasaba a otro set con un techo de clavos que la iba comprimiendo, hasta que la actriz huía a otra sala en la que el presentador, vestido de oso, trataba de asustarla. La última prueba era una sala que se inundaba de agua.
El episodio muy probablemente hubiera caído en un rápido olvido si no hubiera sido por su humillante introducción. Con el pelo teñido de naranja y una actitud y posado de machirulo, Ramez presentó a Galal, sin que ella estuviera delante, como una actriz que ha alcanzado el estrellato gracias a ponerse “un vestido bonito” y leggings, y a “tomarse fotos en el gimnasio”. También espetó, a gritos, que su “cuerpo no está mal” y llegó a dirigirse a ella como “gata”.
Tras el estupor inicial, Galal anunció que había decidido emprender acciones legales contra Ramez, al entender que algunas partes de su presentación sobrepasaron los límites del humor aceptable. Su equipo legal criticó que había incluido “frases de acoso e insinuaciones físicas y personales que ofenden el respeto y la dignidad”. Y aclaró que aunque la actriz sabía que se trataba de un programa de entretenimiento, en ningún caso aprobó aquella introducción.
Reacción en cadena
La denuncia de Galal acabó de desatar la polémica. Otras actrices señalaron que las palabras de Ramez eran inaceptables, y un popular predicador criticó el programa por no respetar los valores sociales egipcios ni la santidad del Ramadán. Siempre oportunistas, hubo un diputado que solicitó al Gobierno que suspendiera el show, y el Consejo Nacional para la Mujer expresó su repulsa a obras que inciten contra las mujeres, menoscaben su dignidad o perpetúen estereotipos.
La de Galal, sin embargo, distó de ser la primera polémica en la que se ve envuelto Ramez, que acumula casi una por temporada. Ya en 2013, durante uno de los períodos recientes más convulsos de Egipto, por la mezcla de fuerte inestabilidad política, represión estatal, protestas masivas e insurgencia armada, un programa de Ramez simuló que el autobús en el que viajaba un grupo de celebridades era interceptado por milicianos después de dispararle al conductor.
Su género de programas de bromas y con cámara oculta tiene una larga tradición en la región, que en el caso de Egipto se remonta a los años ochenta, pero al inicio se trataba de shows con encerronas o situaciones cómicas más bien inofensivas a gente corriente de la calle. En los últimos años, en cambio, muchos de estos programas, incluidos en otros países como Argelia y Túnez, han sido criticados por pasarse de la raya, aunque continúan siendo muy populares.
Prueba del éxito que han acaparado las producciones de Ramez son algunas de las estrellas que ha tenido como invitados, incluido hace una década Antonio Banderas. Con el pretexto de acudir a un festival ficticio en Casablanca (Marruecos), el programa simuló un enorme incendio en el hotel en el que se encontraba el actor español, al que, después del susto inicial y de ser conducido hasta la azotea, supuestamente se le desvelaba que se trataba de una broma. “Pensé que iba a morir en esa habitación con un montón de chicas guapas”, declaró Banderas.
Apenas un año antes, otra de las estrellas que pasó por el programa de Ramez fue la socialité estadounidense Paris Hilton, con quien fingieron una avería en la avioneta con la que estaban sobrevolando Dubái. En aquella ocasión, Hilton también declaró estar meditando presentar una demanda, aunque el medio especializado en celebridades TMZ aseguró haber obtenido un documento de la productora según el cual la estadounidense no solo había participado de forma voluntaria en el programa, sino que además había recibido casi un millón de dólares.
Más allá de sus recurrentes encontronazos (reales o simulados) con celebridades globales, el programa de Ramez ya había sido criticado también a raíz de una emisión de 2018 por acosar sexualmente a una invitada, la popular actriz egipcia Yasmine Sabri. En aquel episodio, inspirado en el Mundial de fútbol celebrado aquel año en Rusia, Ramez fue acusado de lanzar referencias inapropiadas y de forzar el contacto físico con Sabri en varias ocasiones.
Frustración
Con todo, estrellas de la talla de Sabri han optado por volver al programa incluso después de pasar por estas incómodas situaciones, lo que, sumado a una crítica televisiva más bien mala y a las objeciones de figuras e instituciones religiosas, molestas no solo por el contenido del show sino también por emitirse durante el Ramadán, ha generado una cierta frustración.
Este año, a raíz de la polémica con Galal, algunos usuarios reflexionaron en las redes sociales que la forma más efectiva para atajar las humillaciones y los momentos bochornosos o comprometidos del programa sería que las celebridades lo boicotearan y dejaran de participar. Pero muchos lamentan que las elevadas compensaciones que reciben los invitados y las altas audiencias que mantiene continúen siendo unas barreras demasiado difíciles de superar.

hace 1 semana
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