El Alavés sella un gran arranque ante el Getafe

hace 3 horas 34

Solo 17 segundos bastaron para que Mario Martín dejara el primer recado a Tenaglia. Al minuto, el central argentino del Alavés se la devolvió al Getafe. Esta vez sobre el tobillo de Satriano. No hacía falta más: este partido solo se podía jugar con un cuchillo entre los dientes. Nada personal. Es el fútbol de los humildes. Y un Alavés más sólido, al que le benefició jugar con uno más toda la segunda parte, se llevó el gato al agua. Un gol de Tenaglia en el 73 y, con el partido roto, otros de Mariano y de Mikel, dibujaron el 3-0.

Desde el pitido inicial ambos equipos salieron con una intensidad como si el parón de verano solo hubiera sido un largo suplicio. Y los babazorros tan contentos. Hasta que, a pesar del dominio alavesista, le dejaron en bandeja de plata un balón a Satriano en el corazón del área que, si no hubiera sido por el pie salvador de Tenaglia, tenía toda la pinta de gol. Pero tras el susto, esta afición, que está hecha a las emociones fuertes, no tardó en recuperarse.

El jugador del Deportivo Alavés Ville Koski, pelea un balón ante Enes Unal.Pablo Garcia (AP Photo/Pablo Garcia)

Al rozar el minuto 40, Kiko Femenía firmó un planchazo a Rebbach a media altura. Amarilla revisada por el VAR: roja. Entonces la gran celebración y el retumbar del suelo. La hinchada saltando de fondo. La gente parecía estar pasándoselo bien a pesar de que todavía no quedaba muy claro a qué se estaba jugando.

Las cosas se fueron ordenando en la segunda parte. El Alavés ganaba verticalidad y, ante una defensa azulona bien plantada, el bombardeo de balones al área por las bandas parecía la única salida. Y, quién iba a decirlo, la entrada de Mariano, aquel que se pasó toda la temporada pasada en horas bajas, fue un revulsivo: imaginativo, pidiendo el balón, asistiendo a Tenaglia para poner el primero en el marcador y metiendo el segundo. ¡Milagro!, pensarán los católicos en este día de la Asunción. Habrá que ver si es milagro con o sin obsolescencia programada.

Para culminar el fichaje que más emociona entre los aficionados del Alavés, Mikel Rodríguez metió el tanto final en el descuento del encuentro. Para entonces, hacía rato que el Getafe había agotado sus opciones.

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