EE UU y Corea del Sur terminan sus maniobras antes de lo previsto en medio de un nuevo acercamiento de Trump a Kim Jong-un

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Corea del Sur y Estados Unidos pondrán fin el viernes, seis días antes de lo previsto, a los ejercicios Ulchi Freedom Shield, sus principales maniobras militares estivales, según ha anunciado este miércoles el Estado Mayor Conjunto surcoreano. La decisión se ha adoptado a propuesta de Washington, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenara al Pentágono, horas antes de que comenzaran los ejercicios, reducir sustancialmente la participación estadounidense. El Gobierno surcoreano cree que el republicano está utilizando uno de los pilares militares de la alianza para presionarlo por sus reticencias a implicarse en la guerra contra Irán y por otros asuntos económicos pendientes.

“Creo que el mensaje del presidente Trump incluye presión sobre varios asuntos pendientes”, ha afirmado este miércoles el ministro de Exteriores surcoreano, Cho Hyun, ante una comisión parlamentaria. El canciller considera que la orden persigue tres objetivos: forzar a Seúl a atender las reclamaciones de Washington, enviar una señal a Pyongyang y ayudar a Estados Unidos a romper el estancamiento en el conflicto iraní, cita Reuters.

Trump había mezclado ya los frentes iraní y norcoreano en el mensaje de Truth Social en el que ordenó al Pentágono reducir “sustancialmente” su participación en las maniobras con su aliado asiático. Tras elogiar su “muy buena relación” con el líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong-un, reprochó a Seúl haber rechazado la petición de sumarse a la “desnuclearización” de Irán. El mandatario volvió sobre esa cuestión el lunes en el Despacho Oval: recordó que Estados Unidos protege a Corea del Sur frente a su vecino del norte y preguntó por qué su aliado no quería ayudarlo en lo que calificó una “operación militar muy sencilla”.

Trump aseguró que hay 39.000 militares estadounidenses desplegados en Corea del Sur, aunque la cifra oficial ronda los 28.500. Tampoco precisó qué clase de participación había solicitado a su homólogo surcoreano, Lee Jae-myung. La presidencia surcoreana sostiene, no obstante, que ha participado en los esfuerzos internacionales para alcanzar un alto el fuego y restablecer la libre circulación en el estrecho de Ormuz y afirma que negocia con Washington posibles contribuciones prácticas y militares.

A esa fricción se añade el compromiso surcoreano de invertir 350.000 millones de dólares en Estados Unidos como parte del acuerdo comercial firmado el año pasado. De ese total, 150.000 millones se destinarán a la cooperación en la industria naval, pero ambos gobiernos continúan negociando cómo ejecutar los 200.000 millones restantes, según la agencia Yonhap. Cho ha defendido la demora por la necesidad de estudiar la viabilidad comercial de las inversiones, cumplir los trámites legales y resolver imprevistos que no ha especificado. El ministro de Finanzas surcoreano, Koo Yun-cheol, ha negado que su país esté retrasando deliberadamente el proceso.

El canciller surcoreano ha asegurado esta mañana ante el Parlamento que ninguno de los dos Gobiernos conocía de antemano la decisión presidencial de recortar las maniobras militares. Cho ha precisado, no obstante, que los mandos militares negociaron posteriormente cómo aplicar la orden de Trump, evitando así presentarla como una imposición unilateral.

En el mensaje del republicano, publicado sobre las seis de la mañana del lunes en Corea del Sur (domingo por la tarde en Estados Unidos), el mandatario estadounidense reconocía que era demasiado tarde para cancelar las maniobras, pero afirmaba que había pedido al secretario de Defensa, Pete Hegseth, que redujera su alcance. Justificó la decisión por el coste de los ejercicios y por su buena sintonía con Kim.

Las pruebas castrenses, que comenzaron el 17 de agosto y debían prolongarse hasta el día 27, concluirán finalmente el 21. Es la primera vez que unas maniobras conjuntas de esta magnitud se acortan por petición estadounidense una vez iniciadas, recoge Yonhap. Los aliados completarán solamente la fase defensiva, en la que ensayarán cómo responder a un ataque norcoreano, pero dejarán sin realizar la parte centrada en una contraofensiva. Seúl y Washington negocian todavía qué hacer con los 14 ejercicios conjuntos previstos sobre el terreno, pero el Pentágono sostiene que esos cambios no afectarán a sus objetivos de entrenamiento.

Pyongyang condena sistemáticamente estas maniobras, que se celebran bajo distintas denominaciones y formatos desde 1976. El régimen norcoreano las considera ensayos para una invasión, mientras Estados Unidos y Corea del Sur insisten en su carácter defensivo. En un comentario difundido este miércoles por la agencia estatal norcoreana KCNA, Corea del Norte califica a ambos países de “belicistas” y asegura que seguirá ejerciendo su derecho a la “autodefensa” mientras persista la amenaza militar.

La decisión de recortar los ejercicios evidencia la creciente premura con la que Trump intenta recuperar el diálogo directo con Kim, mientras el líder supremo norcoreano se reserva la iniciativa y el régimen evita dar pistas sobre si aceptaría una nueva cumbre. La última, celebrada en Hanói en febrero de 2019, acabó abruptamente y sin acuerdo.

The Wall Street Journal ha adelantado este miércoles que el presidente estadounidense está presionando a sus asesores para organizar una reunión en otoño. Trump ha planteado en privado la posibilidad de encontrarse con Kim durante el viaje que podría realizar en noviembre a Asia, coincidiendo con la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que tendrá lugar en Shenzhen, China. No existen preparativos formales de momento.

Trump aseguró el lunes que Kim había respondido de manera “muy positiva” a sus intentos de aproximación, pero no explicó cuándo se produjo el contacto, a través de qué canal ni qué mensaje recibió. Pyongyang guarda silencio sobre el supuesto intercambio.

El anuncio de la reducción de las maniobras coincide con la llegada a Seúl del ministro chino de Exteriores, Wang Yi, en su primera visita bilateral a Corea del Sur en cinco años. Wang se reúne este miércoles con su homólogo Cho y será recibido el jueves por el presidente surcoreano, Lee Jae-myung, y por su consejero de Seguridad Nacional, Wi Aung-lac. La situación en la península figurará entre los principales asuntos de las conversaciones. China, el principal socio económico y aliado tradicional de Corea del Norte, conserva gran capacidad de influencia sobre cualquier intento de reactivar el diálogo regional. El estrechamiento de la alianza militar con Rusia, a la que Pyongyang ha enviado tropas y armamento para la guerra de Ucrania, ha ampliado además el margen de maniobra de Kim.

Trump y Kim se reunieron tres veces entre 2018 y 2019. Siete años después, el punto de partida para un hipotético encuentro con Trump es aún más distante: Kim sostiene que la condición de Corea del Norte como país con armas nucleares es “irreversible” y que solo habrá diálogo si Estados Unidos abandona su “obsesión” con la desnuclearización.

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