Draghi da marcha atrás y está dispuesto a continuar como primer ministro de Italia

hace 4 años 58

El primer ministro de Italia, Mario Draghi, no podía ignorar la descomunal presión que ha recibido estos días para que no dimitiese. Desde Bruselas a Washington, pasando por el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, le solicitaron estos días que diera marcha atrás a la decisión de renunciar tomada el jueves pasado. Y así fue. El expresidente del BCE, en un largo y denso discurso en el Senado este miércoles, reseñó las grandes obras de su Ejecutivo en los últimos 17 meses, señaló los motivos de la ruptura y la necesidad de reconstruir la unidad nacional para que pueda seguir adelante. Finalmente, Draghi dio marcha atrás y dejó abierta la puerta a permanecer en el cargo. Y lo atribuyó, fundamentalmente, al enorme apoyo recibido en las últimas horas. Pero ahora le toca a los partidos votar de forma unitaria en la moción de confianza de esta tarde y en la de mañana en la Cámara de Diputados.

El primer ministro expuso los retos pendientes que le quedan a este Ejecutivo, como le habían aconsejado algunos de sus mejores aliados en los últimos días, y se mostró abierto a completar el trabajo si recibe el apoyo de los partidos. Presentó un verdadero programa de gobierno que expuso a las formaciones. Lo toman o lo dejan, vino a decirles. Solo permanecerá al frente del Ejecutivo si es para llevarlo a cabo. Y esa parte no se puede dar por descontada. La Liga y el Movimiento 5 Estrellas, los partidos más beligerantes del Ejecutivo, no aplaudieron como el resto de formaciones. Las réplicas que darán al discurso de primer ministro durante esta jornada serán útiles para descifrar el sentido del voto que se producirá a las 18.30.

Draghi se presentó pasadas las 9.30 en el Palacio Madama, sede del Senado italiano, y fue directo al grano. “El jueves pasado presenté mi dimisión al presidente de la República. La decisión la tomé porque la mayoría que apoyó a este gobierno desde su nacimiento se rompió. El presidente rechazó la dimisión y me pidió explicar hoy aquí al Parlamento y a todos los italianos las razones de una elección sufrida y debida”. Draghi razonó su decisión sobre la base de que la única legitimidad democrática que puede tener un primer ministro que no ha pasado por las urnas es “el apoyo más grande posible del Parlamento”. “Especialmente si debe tomar decisiones que inciden profundamente en la vida de los ciudadanos”. “El único camino, si queremos seguir juntos, es reconstruir desde el comienzo este pacto, con valentía, altruismo y credibilidad. Lo piden sobre todo los italianos”, insistió.

El primer ministro debía construir un relato que le permitiera dar marcha atrás y revocar su violenta decisión del jueves. Draghi recurrió al palo y la zanahoria con los partidos y presentó una lista de los grandes logros de su Ejecutivo. No escatimó elogios para los partidos en esa fase. “El mérito de estos resultados ha sido vuestro. Por poner de lado vuestras diferencias y trabajar por el bien del país. Ha sido la mejor respuesta a la llamada del presidente de la República y a la necesidad de seriedad a la protección que necesitan los ciudadanos”, señaló. Pero luego les riñó por la ruptura de la unidad. “Los partidos, por desgracia, ha impuesto un deseo de distinguirse a esa demanda de unión”, apuntó. Reseñó todas las refriegas de los últimos meses y disparó especialmente contra el Movimiento 5 Estrellas y su líder, Giuseppe Conte. El voto del jueves certificó el final del pacto de confianza. No votar la moción de confianza a un gobierno es un gesto claro. No es posible ignorarlo. No es posible minimizarlo porque llega después de meses de golpes y ultimátums”.

La condición de Draghi para seguir estará casi por escrito. El primer ministro presentó una larga lista de los proyectos pendientes en una suerte de programa de gobierno. “¿Estáis listos para reconstruir este pacto?”, les preguntó hasta en tres ocasiones, antes de volver a interrogarles: “¿Estáis listos para confirmar el esfuerzo que habéis hecho en los primeros meses?”.

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