El agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que mató al colombiano Johan Sebastián Durán Guerrero durante un operativo en Maine era un nuevo recluta de la agencia, una revelación que ha intensificado las dudas sobre la preparación de los elementos incorporados en los últimos meses para reforzar la política migratoria del presidente Donald Trump.
De acuerdo con un reporte de The Atlantic, el agente había sido contratado por el ICE este mismo año, tras haber trabajado desde 2017 en la Policía del Departamento de Asuntos de Veteranos. Hasta ahora, las autoridades no han dado a conocer públicamente su identidad.
Capacitación de nuevos agentes está bajo escrutinio
El caso ocurre en un momento en que el ICE acelera la contratación de personal para cumplir con el objetivo de incrementar las detenciones de inmigrantes en todo el país.
Según el medio citado, la agencia incorporó cerca de 8,000 nuevos agentes durante los últimos meses. Como parte de ese proceso, algunos recibieron una capacitación reducida antes de salir a las calles, una decisión que posteriormente fue revertida por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), luego de cuestionamientos internos sobre la preparación de los nuevos elementos.
Funcionarios veteranos consultados por el medio señalaron que muchos agentes reciben menos entrenamiento para realizar detenciones de vehículos que policías de otras corporaciones, pese a que este tipo de operativos representa uno de los escenarios con mayor riesgo.
Tiroteos mortales reavivan el debate sobre el uso de la fuerza
La muerte de Johan Sebastián Durán Guerrero, un inmigrante colombiano de 26 años, ocurrió durante un operativo de tránsito en Biddeford, Maine. De acuerdo con el DHS, el agente abrió fuego porque “temía por la seguridad pública” cuando el conductor intentó escapar con su vehículo.
Sin embargo, hasta el momento no se han difundido videos que permitan reconstruir con claridad lo ocurrido. Además, el DHS confirmó que los agentes involucrados no portaban cámaras corporales.
El caso se produjo apenas unos días después de otro tiroteo fatal en Houston, donde murió Lorenzo Salgado Araujo, un inmigrante mexicano de 52 años. En ambos episodios, las víctimas intentaron huir durante operativos del ICE, aunque expertos en uso de la fuerza consultados por The Atlantic sostienen que esa acción, por sí sola, no justifica el empleo de fuerza letal.
Como consecuencia de ambos hechos, el ICE suspendió temporalmente las detenciones derivadas de retenes vehiculares mientras avanzan las investigaciones del FBI y de la oficina de asuntos internos del DHS.
El DHS evitó profundizar sobre la decisión, pero señaló en un comunicado retomado por el medio: “Siempre estamos evaluando nuestros procedimientos para mantener a nuestros agentes seguros y a los delincuentes fuera de nuestras calles. No divulgaremos ni discutiremos tácticas de las fuerzas del orden”.
La revelación sobre la experiencia del agente involucrado ha reavivado el debate en Estados Unidos sobre la preparación de los nuevos reclutas del ICE, especialmente en un contexto de incremento de operativos migratorios y de una estrategia que busca aumentar significativamente las detenciones de inmigrantes.
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